Necesita decirlo

Necesitaba contarlo, contárselo. No es que fuera malo, no, pero necesitaba sacarlo, compartirlo, no quería guardarlo más. Especialmente con ella. Le daba miedo que ella se molestase, incluso que la espantara o saliera corriendo cuando lo supiera. Pero era necesario, debía hacerlo. Esa mañana decidió que sería la mañana ideal. Tras desayunar, la abrazó por la espalda, le besó en la mejilla y le dijo "debo decirte algo". Ella tornó su semblante serio, preocupado. Incluso, frunció un poco el ceño y tensó la mirada. "Dime", exclamó ella casi conteniendo la respiración. Se sentaron, la miró a los ojos y le tomó las manos. Y tras un suspiro le dijo, "te quiero". 

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